martes, 14 de junio de 2011

NUEVOS ENFOQUES DE LOS VALORES

El problema de los valores es hoy día motivo de gran preocupación. En casi todos los países la juventud se siente profundamente insegura de su orientación con respecto a los valores; aquellos vinculados a las diferentes religiones han perdido buena parte de su influencia; los individuos sofisticados de todas las culturas parecen inseguros y preocupados por los objetivos que valoran. Las razones no son difíciles de hallar.
Ante esta situación, no es sorprendente que las orientaciones de valor provenientes del pasado se nos aparezcan en un estado de desintegración o colapso. Los hombres cuestionan la existencia real o posible de cualquier valor universal y a menudo percibimos que en nuestro mundo moderno hemos perdido quizá toda posibilidad de tener una base general o intercultural para los valores. Un resultado natural de esta incertidumbre y confusión es la creciente preocupación e interés por buscar un enfoque de los valores sano, seguro y pleno de significado, capaz de persistir en el mundo actual. Yo comparto esta preocupación general y también he experimentado los problemas más específicos al respecto que surgen en mi propio campo de actividad, la psicoterapia. Los sentimientos y convicciones del cliente con relación a los valores suelen cambiar en el curso de la terapia. 

Algunas pautas introyectadas
Creo que la mayoría de nosotros acumulamos de este modo las pautas de valor introyectadas que guían nuestra vida. En la cultura actual, fantásticamente compleja, las pautas que introyectamos como deseables o indeseables provienen de diversas fuentes, siendo a menudo muy contradictorias en sus significados. Veamos algunas de las introyecciones comúnmente aceptadas:
  • Los deseos y comportamientos sexuales son muy malos. Las fuentes de esta opinión son múltiples: padres, Iglesia, maestros. 

  • Desobedecer es malo. Aquí padres y maestros se alían para subrayar el concepto: obedecer es bueno, obedecer sin preguntar es aún mejor. 

  • El máximo bien es ganar dinero. No mencionamos las fuentes de este valor concebido por ser demasiado numerosas. 

  • El aprendizaje "enciclopédico" es altamente deseable; hojear los libros, leer por simple curiosidad o por puro entretenimiento es indeseable. Estos dos conceptos tienden a originarse en la escuela y en el sistema de enseñanza. 

  • El arte abstracto, "op" o "pop" es bueno. Este valor proviene de la gente que consideramos sofisticada. 

  • El máximo bien es amar al prójimo. Esta idea viene de la Iglesia y quizá de los progenitores. 

  • La cooperación y el trabajo en equipo son preferibles a la labor individual. Los compañeros son una fuente importante de este concepto. 

  • Engañar es inteligente y deseable. Esto también proviene del grupo de pares. 

  • Las bebidas gaseosas, la goma de mascar, las heladeras eléctricas y los automóviles son absolutamente deseables. Esta idea no nace sólo de la propaganda: la gente adhiere a ella y la apoya en todo el mundo; desde Jamaica al Japón, desde Copenhague a Kowloon, se ha llegado a considerar la "cultura de las gaseosas" como el summum de lo deseable.

    Este es un ejemplo reducido y diversificado de las miríadas de valores concebidos que las personas suelen introyectar y mantener como propios, sin haberse puesto a considerar jamás sus reacciones organísmicas internas ante esas pautas y objetos. 
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